Con el encierro muchos experimentan el momento más tedioso de su vida. Pero no hacer nada tiene su lado positivo.
No tener nada que hacer aburre. Todos, sin excepción, lo han experimentado en el transcurso de sus vidas, y con el encierro esa sensación puede exacerbarse. A menudo muchos lo perciben como una pérdida de tiempo, talento o energía, y por eso puede resultar estresante. Sin embargo, en la última década varios científicos han descubierto que aburrirse juega un papel fundamental en la vida. Una de ellos, la psicóloga Sandi Mann, autora del libro El arte de saber aburrirse, asegura que este estado emocional sirve para que las personas piensen diferente y encuentren soluciones innovadoras. “Debemos aburrirnos; si lo hacemos, entonces todo es estimulante”, explica.
Algo similar afirma el investigador y profesor de filosofía Andreas Elpidorou en un artículo de la revista Frontiers in Psychology que recopila múltiples investigaciones. Según el experto, el aburrimiento actúa como un estado regulador que mantiene a cada individuo en línea con sus proyectos. “En ausencia de él, quedaríamos atrapados en situaciones insatisfactorias y perderíamos muchas experiencias gratificantes a nivel emocional, cognitivo y social. El aburrimiento es tanto una advertencia de que no estamos haciendo lo que queremos hacer como un empujón que nos motiva a cambiar metas y proyectos”, escribe.
Los beneficios del aburrimiento
La muy aburrida crisis actual por el coronavirus puede ofrecer una oportunidad única e irrepetible para que la humanidad explore su lado más creativo y compasivo.
La teoría de ambos tiene fundamento. Un estudio realizado en 2011 por la Universidad de California y el Instituto de Ciencias Cognitivas y Cerebrales Humanas de Alemania demostró que cuando la mente de un individuo divaga y no piensa en lo que sucede a su alrededor, reflexiona más sobre su futuro. Este proceso, conocido como planificación autobiográfica, lleva a la gente a planear y anticipar sus metas mientras sueña despierto, y esos espacios dubitativos aparecen con frecuencia en el aburrimiento. Soñar despierto sobre ese futuro, incluso, puede volver a las personas más productivas, como ya lo demostró un análisis de la Universidad Bar-Ilán, Israel.
La chispa que genera en la creatividad también está demostrada. La propia Mann descubrió en 2016 que experimentar la dosis adecuada de tedio estimula la mente para reaccionar mejor a futuros desafíos. En su experimento les encargó a los participantes algunas tareas y luego les pidió usar su pensamiento creativo. Aquellos que tenían las más aburridas, como leer la guía telefónica, plantearon los usos alternativos más interesantes para los vasos de plástico, una prueba estándar de pensamiento divergente en este tipo de ejercicio.
En Irlanda, los investigadores consideran que aburrirse es tan positivo que lleva a los seres humanos a realizar más actos altruistas. De acuerdo con estos expertos, cuando alguien atraviesa por ese estado emocional en ocasiones siente incertidumbre sobre sí mismo y el mundo. Eso lo hace más propenso a participar en acciones prosociales, como donar a organizaciones benéficas, para restablecer los sentimientos de sentido propio.
Por eso, según Mann, la muy aburrida crisis actual por el coronavirus puede ofrecer una oportunidad única e irrepetible para que la humanidad explore su lado más creativo y compasivo. “Si le piden a las personas que no hagan nada, hasta el punto del hastío, se volverán más creativas y comenzarán a pensar de manera novedosa y productiva. Este encierro podría convertirse en uno de los momentos más creativos de la historia”, explica en un reciente artículo para el diario británico The Times.
Las desventajas
Pero no todas las noticias son buenas. James Danckert, profesor de neurociencia cognitiva de la Universidad de Waterloo, descubrió en sus estudios que el aburrimiento tiende a inspirar la creatividad solo en algunos individuos. “Aquellos con una mayor capacidad de autocontrol”, explica. Esto es clave, pues reconoce que en su lado menos amable, el aburrimiento desencadena sentimientos como depresión, ansiedad, enojo, y abuso de drogas y alcohol. “No es una experiencia trivial, ya que, a largo plazo, puede causar un deterioro psicológico significativo”, ha dicho John Eastwood, psicólogo de la Universidad de York, Canadá, fundador del Boredom Lab para investigar los efectos perjudiciales de esta sensación.
Uno de los más comunes es la compulsión por comer sin sentido, que no solo tienen las personas obesas. Los expertos especulan que la mente disfruta comer cuando está aburrida porque preparar, cocinar y masticar alimentos lleva al cerebro a un estado altamente sensorial que alivia temporalmente la fuente de confianza.
En ese sentido, la investigación de Danckert resulta clave, pues apunta a que hay tipos de seres humanos más propensos al aburrimiento que otros. Uno de sus trabajos, de 2012, descubrió que los más susceptibles son aquellos que tienen ciertas afecciones, como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH); así mismo, las personas demasiado o poco sensibles a la estimulación, y aquellas que no pueden expresar qué actividades podrían ser lo suficientemente atractivas para combatir su aburrimiento.
Danckert también encontró que los adultos, alrededor de los 22 años, son menos propensos a aburrirse que los adolescentes. La razón puede insinuar una causa mayor de aburrimiento: “En ese rango de edad, la corteza frontal está en las etapas finales de maduración”, y esta parte del cerebro ayuda con el autocontrol y la autorregulación.
Los trabajos han demostrado que los efectos nocivos o positivos del aburrimiento dependen de la actitud que los individuos asuman frente a él. Por eso, encontrar nuevos intereses o pasatiempos es clave para no dejarse sobrepasar. Un estudio sobre adolescentes halló que aquellos con fuertes intereses tenían una autoestima y un bienestar general significativamente más altos.
Actualmente, el mundo está obsesionado con la idea de que hay que estar ocupado siempre para sentirse completo. No obstante, Mann anima a las personas a aprovechar la cuarentena para adiestrarse en el arte de no hacer nada. Sostiene que, aunque el aburrimiento puede hacerlo sentir incómodo, estimula la sed de vivir. Y por eso, cuando la humanidad salga del encierro, la creatividad e inspiración estarán más latentes que nunca en las calles. “La creatividad será tan grande como en cualquier otro periodo de la historia. Es el mismo nivel que se puede ver en una guerra, pero en esta todos estamos del mismo lado”, concluye.
La cuarentena o el aislamiento social que se está viviendo en muchos países para evitar la propagación del coronavirus está afectando a nuestros hábitos y nuestro patrón del sueño no se escapa a la nueva realidad.
El neurólogo Hernando Pérez, especialista del Centro de Neurología Avanzada de España, le explica a BBC Mundo que el sueño tiene dos reguladores:
El ciclo de luz y oscuridad: si, por la cuarentena, nos estamos despertando más tarde, nos estamos perdiendo la luz solar de la mañana, la cual es clave para que el cerebro sepa que dentro de 12 o 14 horas llegará el momento de dormir.
El cansancio: en el transcurso del día nuestro cuerpo se mantiene activo y cuando llega la noche siente la necesidad de descansar. “Pero si hacemos menos actividad física porque estamos encerrados, eso incidirá en nuestro sueño”.
Pérez, quien como sus colegas atiende a sus pacientes a través de videollamadas, ha notado “un repunte del insomnio en pacientes que ya venían siendo tratados”.
La misma situación la ha visto la doctora Celia García-Malo, neuróloga especialista en sueño del Instituto del Sueño de España, quien también ha detectado un mayor número de trastornos del sueño.
Esa institución ha habilitado un servicio de consulta vía telefónica o por videollamadas.
“En las dos últimas semanas hemos recibido más consultas por insomnio”, le señala a BBC Mundo.
Image captionMuchos pacientes están sintiendo la necesidad de irse a dormir más tarde, según expertos.
Ir a la cama más tarde
Ambos especialistas están tratando pacientes por lo que se conoce como “retraso de fase”, que se da cuando un cambio en nuestra rutina afecta nuestro sueño.
“Están sintiendo la necesidad de irse a dormir más tarde y, con ello, retrasan la hora de levantarse, con lo cual las horas de productividad tanto a nivel laboral, familiar y social, se están viendo reducidas”, dice la experta.
Otro fenómeno que García-Malo ha estado notando es el trastorno por pesadillas.
“Ocurre cuando el contenido de los sueños es muy realista, muy vívido, o porque reflejan situaciones que nos producen ansiedad. Situaciones desagradables en las que nos cuesta escapar de un sitio, hay un enfrentamiento o una pelea”, señala.
“Este trastorno se ve agravado cuando hay situaciones en nuestra vida diaria que aumentan nuestros niveles de estrés y ansiedad. De alguna manera nuestro subconsciente lo plasma en nuestros sueños”.
Irritabilidad
De acuerdo con García-Malo, estudios han demostrado que las personas que duermen menos horas presentan niveles de ansiedad más elevados.
“Durante el día, estas personas no tienen ganas de hacer cosas, pierden interés en actividades que antes les apetecían, les falta la energía. Se pueden mostrar irritables por la falta de sueño y todo esto, en el marco de la cuarentena, (…) puede complicar la convivencia familiar”.
Patricia Barato Salvador es psicóloga clínica y coordinadora de Proyectos de BH Bienestar, una red de expertos en el cuidado emocional de las personas dentro de las organizaciones, que funciona en Europa y Latinoamérica.
Según la especialista, durante la cuarentena muchas personas están experimentando el fenómeno de la atención dividida: “Mis recursos están divididos: entre lo que quiero hacer en este momento (trabajar, cuidar a mi familia, llamar a mis amigos) y el querer estar informado de lo que ocurre en el mundo (con el coronavirus)”.
“Es normal que nos sintamos más irritables o que experimentemos impotencia ante lo que está ocurriendo”, porque la sensación de no tener el control es muy fuerte.
Image captionLa psicóloga Patricia Barato Salvador ha notado que muchas personas que se encuentran en cuarentena también experimentan problemas para concentrarse.
La fusión
Barato Salvador ha constatado que muchas personas que se encuentran en cuarentena también experimentan problemas para concentrarse:
“Aunque estoy trabajando en casa y me estoy ahorrando el tiempo de desplazamiento a mi trabajo, en realidad lo que nos estamos encontrando es que tenemos que hacer más tareas en el hogar”.
Otras personas, indica la experta, “se abandonan”: “como no tengo que salir de casa, me quedo todo el día en piyama y se produce una desorganización de los hábitos diarios”.
“Puedo hacer las cosas cuando quiera: me despierto cuando quiera, me acuesto cuando quiera, como cuando quiera. Esto al final vuelve loco al ritmo biológico interno”.
“El estado de ánimo se puede ver alterado. Es común que haya un decaimiento, una tristeza que se va apoderando paulatinamente de nosotros: la inactividad, el no poder desconectarse porque el ambiente laboral se funde con el doméstico”, añade.
La experta también indica que la dinámica de los medios de comunicación más el hecho de que el coronavirus y la covid-19 son fenómenos nuevos, de los cuales se siguen descubriendo características, hace que muchas veces se produzca información contradictoria y eso le genera ansiedad a la gente.
Si sientes ansiedad por la pandemia, es importante que trates de limitar la cantidad de noticias que consumes y que siempre busques fuentes confiables de información.
Descansar de las redes sociales puede ser una alternativa para relajarte.
Image caption”Los efectos de la cuarentena conllevan a un proceso de deterioro paulatino”.
Microdespertares
Y la preocupación en exceso no sólo nos lleva al insomnio.
Hay personas que, por ejemplo, están experimentando lo contrario: hipersomnia.
“Tienen una sensación de pesadumbre, de abatimiento, propios de estar metidos en un domicilio por un mes, como ha sucedido en algunos países”.
“Los efectos de la cuarentena conllevan a un proceso de deterioro paulatino”: al principio la gente está en un estado de alerta y de reaccionar rápido, pero después empieza una fase de desgaste”.
De acuerdo con Barato Salvador, no sólo se trata de la dificultad para conciliar el sueño, sino para mantenerlo: podemos despertarnos varias veces durante la noche porque el nivel de activación que tenemos durante el día es muy elevado.
“Al no estar tranquilo, los microdespertares que ocurren entre cada ciclo del sueño se hacen más conscientes”.
El neurólogo Pérez también habla del despertar precoz, que consiste en despertarse antes y no poder volver a conciliar el sueño por el resto de la noche.
Ser radicales con los pensamientos negativos
Para la especialista en psicología es fundamental que durante la pandemia y la cuarentena se regulen los pensamientos negativos.
“Me voy a contagiar, me van a despedir, vamos a estar un año entero en cuarentena”, son ideas que nos pueden provocar mucha zozobra y que afectan nuestro bienestar y nuestro patrón del sueño.
Image captionLa pandemia de coronavirus también está afectando nuestros hábitos de sueño.
“Son cosas que no han ocurrido, tenemos que intentar centrarnos en lo que está ocurriendo: estamos en casa, estamos bien, tenemos comida, no me han notificado nada de la empresa”, reflexiona.
Para lograr esa regulación, le explica a BBC Mundo, hay que apelar la reestructuración cognitiva, es decir, basarse en datos objetivos y reales.
“No se trata de buscar un pensamiento positivo, sino de ser realistas para contener ese miedo anticipatorio”.
La manera de afrontar los pensamientos más catastróficos, los pensamientos que tienden a maximizar un problema, un riesgo, es diferente dependiendo del momento del día:
“Durante el día tenemos que poner el foco de nuestra atención no en lo que pudiese ocurrir sino en lo que está ocurriendo y durante la noche, lo mejor es frenarlos: ‘Ya, basta. Ahora no me toca pensar en esto’. Hay que cortar el pensamiento de manera radical para poder pensar en algo agradable y poder descansar”.
Establecer un “worry time”
De acuerdo con la psicóloga, si los pensamientos negativos son persistentes, es importante tener un “worry time” (tiempo para preocuparse):
“Vamos a establecer un momento del día, nunca de la noche, en el que vamos a dedicarnos voluntariamente a preocuparnos de aquello que nos moleste”, señala.
“Los pensamientos se silencian más fácilmente si tienen un momento en el que pueden salir. Así es que si les vamos a permitir que aparezcan en un determinado momento, el resto del día dejan de molestarnos”.
La cuarentena representa un gran desafío para millones de personas, independientemente de la edad, y es clave tener en cuenta que no sé está solo y que se debe pedir la ayuda no sólo de familiares y amigos sino de profesionales de la salud y de redes de apoyo institucionales.
No dejes de comunicarte con tus seres queridos.
“Tenemos que aprovechar este momento, por duro que esto parezca, para trabajar la resiliencia. Esa capacidad del ser humano de superar una experiencia traumática y, gracias a esa superación, poder llegar a un nivel de desarrollo personal al que no hubiese accedido si no se hubiese enfrentado a ese episodio”, dice la psicóloga.
“Es un momento de retarnos, de alcanzar metas, de intentar mejorar nuestras relaciones con nuestras parejas, nuestros hijos, de aprender a generar una rutina, (…) para que cuando nos reincorporemos a nuestros trabajos nos sintamos más fuertes y seguros”.
Image captionEs clave tener en cuenta que no sé está solo y que se debe pedir ayuda.
10 recomendaciones
Tras conversar con Pérez, García-Malo y Barato Salvador y leer las recomendaciones hechas por la Sociedad Española de Neurología “para un buen sueño nocturno y un control adecuado de los trastornos del sueño durante la pandemia por coronavirus”, te presentamos diez recomendaciones:
Mantén una rutina: establece un horario fijo para ir a dormir y respeta esa hora. El cerebro tiene que tener claro cuándo tiene que estar despierto y cuando no.
Busca exponerte al sol en la mañana y al aire fresco ya sea por la ventana o por un balcón.
Queda terminantemente prohibido llevarse una preocupación a la cama: hay que pensar en algo agradable.
La cama es para dormir: hagamos que el cuerpo vincule la cama con el sueño para que se desactive cuando llegue a ella. Por ejemplo, no trabajes, ni estudies, ni hables por teléfono en la cama.
Evita las siestas, pero si no puedes, que no duren más de 30 minutos.
No lleves el celular o la tablet a la cama, no sólo porque su luz inhibe la secreción de la melatonina (hormona clave para relajarse y dormir), sino porque te puedes encontrar un mensaje o información en Internet que puede aumentar tus niveles de ansiedad e incertidumbre.
Haz ejercicios durante el día y evítalo a toda costa poco antes de irte a la cama.
Trata de relajarte en la medida de lo posible, especialmente antes de irte a acostar. Busca algo que te distraiga y que te ayude a despejar tu mente: meditar, hacer ejercicios respiratorios, escuchar música apacible.
Pese a la flexibilidad que da el trabajar y estudiar en casa, no te quedes hasta tarde viendo series o películas. El entretenimiento es fundamental, pero “saltarse” la hora de dormir por un maratón de tu serie favorita repercutirá en la hora en que te despertarás y todo tu ciclo del sueño se verá alterado y corregirlo no siempre es fácil.
Consulta con tu médico o con un especialista si sientes que tus problemas para dormir empeoran, pues es importante tomar medidas a tiempo.
(CNN) — Con la pandemia del coronavirus, pasamos en casa la mayor cantidad de tiempo posible, pero hay ciertas salidas indispensables que tendremos que hacer, como ir al supermercado o a la farmacia. Tenemos una guía con consejos para evitar traer el virus a casa. Aquí la puedes descargar en PDF para imprimir y compartir con tus familiares y amigos.
Nota: Las recomendaciones sobre el covid-19 pueden cambiar a medida que las autoridades conocen más detalles sobre la pandemia, así que es clave estar pendiente de las recomendaciones de las autoridades de salud nacionales y locales y el CDC, y consultar con tu médico.
Planea
Designa a una persona para que haga las salidas y así limitar tus exposiciones en la calle.
Establece una estación de desinfección, o sea, un área fuera de tu casa o en una habitación poco utilizada donde puedas desinfectar alimentos envasados.
Cuando salgas
Mantén una distancia de al menos 6 pies (1,82 metros) de los demás.
Limpia las asas y manijas de las cestas o carritos de supermercado antes de empezar a comprar.
No es necesario llevar guantes o mascarilla; pero lávate las manos con frecuencia mientras estés en la calle y evita tocarte la cara.
Cuando vuelvas
Quítate la ropa que usaste si estuviste fuera durante 30 minutos o más.
Lávate las manos con agua y jabón durante 20 segundos.
Desinfecta las cajas de comida para llevar y los alimentos envasados en tu estación de desinfección.
Lava bien las frutas y verduras antes de ponerlas en la cocina.
Desinfecta
Desinfecta todo lo que toques: pomos de las puertas, interruptores de luz, teclas, teléfono, teclados, controles remotos, etc.
Usa desinfectantes aprobados por la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) -estos incluyen toallitas desinfectantes Clorox y ciertos aerosoles Lysol – y deja las superficies húmedas durante 3-5 minutos.
Entregas
Pide a los repartidores que entreguen los encargos en la puerta o en una zona de tu complejo de vivienda.
Si tienes que abrir la puerta, mantén una distancia de 6 pies (1,82 metros).
Paga y da propina a través de internet siempre que sea posible.
Después de recoger el correo del buzón, lávate las manos
Lavandería
Lava ropa, toallas y sábanas con regularidad en la temperatura más caliente posible.
Desinfecta tu cesto de ropa, o ponle un forro que puedas sacar.
No sacudas la ropa sucia para evitar dispersar el virus en el aire.
Visitas
No debes recibir visitas por el momento.
Si tienes que alojar a un familiar o amigo, evita las zonas comunes de la vivienda en la medida de lo posible.
Si tienen que entrar en las zonas comunes de la casa, pídeles que se mantengan a 6 pies de distancia (1,82 metros).
Si alguien se enferma en casa
Consulta con el médico.
Aísla a esa persona o personas en otra habitación y pídeles que usen un baño separado.
Desinfecta las superficies que se tocan con frecuencia a diario.
Evita compartir cosas con ellos.
Usa guantes al lavar la ropa.
Lávate las manos con frecuencia.
Pídeles que utilicen una mascarilla si la tienen.
Suministros que necesitas
Desinfectantes aprobados por la EPA.
Si no tienes desinfectantes, prepara una solución de lejía:
mezcla 4 cucharaditas de lejía por cada litro de agua
o usa una solución de alcohol al 70%
Detergente para ropa
Bolsas de basura
Medicamentos recetados (puedes pedirlos por correo)
Alimentos enlatados: frutas, verduras, legumbres
Productos secos: panes, pastas, mantequillas de nueces
Alimentos congelados: carnes, verduras, frutas
Mascotas
Supervisa a tu mascota cuando esté en el patio o jardín de tu casa, si lo tienes.
Se puede jugar con ellos afuera, pero mantente alejado de otros humanos.
Si estás enfermo, pídale a alguien con quien vivas que se haga cargo de la mascota mientras te recuperas.
Si tienes que cuidarlo estando enfermo, lávate las manos con frecuencia.
Hay una actividad que no se ha prohibido incluso en los países con las cuarentenas más estrictas por coronavirus: salir a comprar alimentos.
Supongamos que uno va al mercado y consigue comprar todo manteniendo la distancia recomendada de dos metros.
Supongamos también que durante todo ese rato no se toca la cara y nadie alrededor tose o estornuda sin tomar las medidas de prevención que ayudan a evitar el contagio de la enfermedad covid-19.
Entonces, uno llega a casa, entra, deja la compra en el suelo y procede a lavarse las manos con agua y jabón por 20 segundos, tal como indican los especialistas de la salud.
Pero a continuación, se remanga, carga las bolsas hasta la cocina y guarda todos los víveres, tocando cada uno de los ítems por los cuales uno se había higienizado segundos antes.
¿No son estos productos, alimentos y la propia ropa, una potencial fuente de contagio también?
Muchos textos y videos que circulan en redes sociales recomiendan lavar con jabón todo, desde la bolsa de la compra hasta las frutas, así como quitarse los zapatos al ingresar a la casa y colocar las prendas en el lavarropas de inmediato.
En BBC Mundo verificamos qué hay de cierto en todo ello.
Mapa del coronavirus: propagación global, 5 de abril de 2020
Esta visualización se basa en datos periódicos de la Universidad Johns Hopkins y puede que no refleje la información más actualizada de cada país.
Total de casos confirmados
Número total de muertes
1.224.374
66.503
Casos
Muertes
EE.UU.
311.654
8.480
España
130.759
12.418
Italia
124.632
15.362
Alemania
96.108
1.446
Francia
89.953
7.560
China
82.602
3.333
Irán
58.226
3.603
Reino Unido
47.806
4.932
Turquía
23.934
501
Suiza
21.100
680
Bélgica
19.691
1.447
Holanda
17.853
1.766
Canadá
14.018
234
Austria
11.897
204
Portugal
11.278
295
Brasil
10.360
445
Corea del Sur
10.237
183
Israel
8.018
46
Suecia
6.830
401
Australia
5.687
35
Noruega
5.645
66
Rusia
5.389
45
Irlanda
4.604
137
República Checa
4.475
62
Dinamarca
4.369
179
Chile
4.161
27
Rumania
3.864
148
Polonia
3.834
84
Malasia
3.662
61
India
3.588
99
Ecuador
3.465
172
Filipinas
3.246
152
Japón
3.139
77
Pakistán
2.897
45
Luxemburgo
2.729
31
Arabia Saudita
2.370
29
Indonesia
2.273
198
Tailandia
2.169
23
Finlandia
1.927
28
México
1.890
79
Panamá
1.801
46
Perú
1.746
73
Grecia
1.673
70
Serbia
1.624
44
Sudáfrica
1.585
9
República Dominicana
1.578
77
Emiratos Árabes Unidos
1.505
10
Argentina
1.451
43
Islandia
1.417
4
Colombia
1.406
32
Qatar
1.325
3
Singapur
1.309
6
Ucrania
1.251
32
Argelia
1.251
130
Croacia
1.182
16
Estonia
1.097
15
Egipto
1.070
71
Nueva Zelanda
1.039
1
Eslovenia
997
28
Marruecos
961
69
Irak
878
56
Armenia
822
7
Lituania
811
11
Moldavia
752
14
Hungría
733
34
Crucero Diamond Princess
712
11
Bahréin
698
4
Bosnia y Herzegovina
641
21
Azerbaiyán
584
5
Kazajistán
569
6
Bielorrusia
562
8
Kuwait
556
1
Camerún
555
9
Macedonia del Norte
555
18
Túnez
553
19
Letonia
533
1
Líbano
527
18
Bulgaria
522
18
Andorra
501
18
Eslovaquia
485
1
Puerto Rico
452
18
Costa Rica
435
2
Chipre
426
9
Uruguay
400
5
Taiwán
363
5
Albania
361
20
Afganistán
337
7
Reunión
334
Jordan
323
5
Burkina Faso
318
16
Uzbekistán
298
2
Omán
298
2
Cuba
288
6
Honduras
268
22
San Marino
266
32
Costa de Marfil
245
1
Vietnam
241
Malta
227
Mauricio
227
7
Territorios Palestinos
226
1
Nigeria
224
5
Senegal
222
2
Ghana
214
5
Montenegro
203
2
Islas Feroe
181
Sri Lanka
171
5
Georgia
170
2
Bolivia
157
10
Venezuela
155
7
República Democrática del Congo
154
18
Kirguistán
147
1
Martinica
145
3
Níger
144
8
Kosovo
140
1
Guernsey
136
2
Brunéi
135
1
Guadalupe
134
7
Mayotte
134
2
Isla de Man
127
1
Kenia
126
4
Isla de Jersey
123
3
Camboya
114
Guinea
111
Paraguay
104
3
Trinidad y Tobago
103
6
Ruanda
102
Gibraltar
98
Guam
93
4
Bangladesh
88
9
Liechtenstein
77
1
Madagascar
70
Mónaco
66
1
Aruba
64
El Salvador
62
3
Guatemala
61
2
Guayana Francesa
61
Jamaica
55
3
Barbados
52
Yibuti
50
Uganda
48
Congo
45
5
Etiopía
43
1
Islas Vírgenes Estadounidenses
42
Togo
41
3
Mali
41
3
Polinesia Francesa
40
Zambia
39
1
Bermudas
37
Islas Caimán
35
1
Eritrea
29
Isla de San Martín
29
2
Bahamas
28
4
Antillas Holandesas
25
4
Guyana
24
4
Haití
21
Myanmar
21
1
Gabón
21
1
Tanzania
20
1
Siria
19
2
Maldivas
19
Guinea-Bissau
18
Libia
18
1
Nueva Caledonia
17
Guinea Ecuatorial
16
Namibia
16
Benín
16
Antigua y Barbuda
15
Santa Lucía
14
Dominica
14
Mongolia
14
Granada
12
Fiyi
12
Laos
11
Groenlandia
11
Antillas Holandesas
11
1
Mozambique
10
Liberia
10
1
Surinam
10
1
Angola
10
2
Seychelles
10
Sudán
10
2
San Cristóbal y Nieves
9
Chad
9
Esuatini
9
Nepal
9
Zimbabue
9
1
Crucero MS Zaandam
9
2
Islas Marianas del Norte
8
1
República Centroafricana
8
Cabo Verde
7
1
Somalia
7
San Vicente y las Granadinas
7
Vaticano
7
San Bartolomé
6
Sierra Leona
6
Mauritania
6
1
Montserrat
6
Bhután
5
Islas Turcas y Caicos
5
Nicaragua
5
1
Gambia
4
1
Belice
4
Malawi
4
Botsuana
4
1
Sahara Occidental
4
Burundi
3
Islas Vírgenes Británicas
3
Anguila
3
Timor Oriental
1
Islas Malvinas o Falkland
1
Papúa Nueva Guinea
1
Sudán del Sur
1
Fuente: Universidad Johns Hopkins (Baltimore, EE.UU.), autoridades locales
Ni está demostrado ni hay riesgo cero
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), es posible contagiarse de covid-19 aspirando las pequeñas gotas que son expulsadas por un paciente infectado cuando tose o estornuda.
Esas “gotículas” también caen sobre los objetos y superficies que rodean a la persona infectada por lo que, informa la OMS, otras personas pueden enfermarse tocando esos lugares contaminados y luego llevándose las manos a los ojos, la nariz o la boca.
Dicho esto, según las autoridades sanitarias de Estados Unidos y la Unión Europea, no hay pruebas de que los alimentos o envases sean una fuente o vía de transmisión del nuevo coronavirus, oficialmente llamado SARS-CoV-2.
Por ejemplo, el Instituto Federal de la Evaluación de Riesgos (BfR), institución científica independiente que asesora al gobierno de Alemania y es un referente del área para la Unión Europea, informa en su web que, al 23 de marzo, “no hay casos que hayan aportado cualquier tipo de evidencia de humanos infectándose con el nuevo tipo de coronavirus por consumir comida contaminada o por el contacto con artículos contaminados”.
Marga Hugas, científica jefa de la Autoridad Europea para la Seguridad de los Alimentos (EFSA), declaró a principios de marzo: “Las experiencias de anteriores brotes de coronavirus afines, como el coronavirus causante del síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV) o el coronavirus causante del síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV), indican que no se produjo transmisión a través del consumo de alimentos. Actualmente no hay pruebas que sugieran que este coronavirus sea diferente en ese sentido”.
Tan baja es la probabilidad que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos explica en un comunicado del 24 de marzo que no se prevé el retiro de productos del mercado “incluso si se confirma que una persona que trabaja en un lugar con comida para humanos o animales (por ejemplo, un empaquetador de alimentos) da positivo para el virus SARS-CoV-2”.
Sin embargo, tal como le explicó a la BBC Sally Bloomfield, profesora de la Escuela de Londres de Higiene y Medicina Tropical, no existe el “riesgo cero”.
Los Centros de Control de Enfermedades (CDC) de EE.UU. reconocen en su web -actualizada al 28 de marzo- que “podría ser posible que una persona contraiga el covid-19 al tocar una superficie u objeto que tenga el virus y luego se toque la boca, la nariz o posiblemente los ojos, aunque no se cree que esta sea la principal forma en que se propaga el virus“.
Envases
Cuando de las compras se trata, la principal preocupación de contagio es el envase, explicó Bloomfield, ya que es la superficie más expuesta y manipulada previo a llevarlo al hogar.
Pero no todos los embalajes o paquetes son iguales.
Según un estudio publicado a mediados de marzo en la revista científica New England Journal of Medicine, el virus SARS-CoV-2 puede sobrevivir y conservar su capacidad infecciosa hasta por 24 horas en el cartón y hasta tres días en el plástico o acero inoxidable.
Este estudio, aclara BfR, todavía no ha pasado por la revisión de pares —un procedimiento estándar en las investigaciones científicas— y fue realizado bajo condiciones de laboratorio, es decir, con la temperatura y humedad controladas.
De hecho, este instituto alemán asegura que “bajo la situación actual (23 de marzo), el BfR no ve necesidad que la gente saludable use desinfectante en sus vidas cotidianas“.
Otros institutos son menos tajantes.
“Si le preocupa la contaminación de los alimentos y los empaques de alimentos que ha comprado en el supermercado, lávese las manos después de manipularlos cuando regrese del supermercado y después de retirar los empaques de los alimentos”, recomienda la FDA.
La OMS, por su parte, informa: “Si cree que una superficie puede estar infectada, límpiela con un desinfectante común para matar el virus y protegerse de este modo a usted mismo y a los demás”.
Un estudio publicado en el Journal of Hospital Infection en marzo fue aún más específico y descubrió que los coronavirus “pueden desactivarse eficazmente al desinfectar las superficies con etanol al 62-71%, peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) al 0,5% o hipoclorito de sodio (lejía doméstica) al 0,1% en 1 minuto”.
Aunque quizás la opción más simple la da Bloomfield, quien dijo a la BBC: “En el caso de los productos envasados, guárdelos durante 72 horas antes de usarlos”.
Alimentos
¿Qué sucede con los alimentos sin envoltorio, como las frutas y verduras?
“Los productos frescos sin envolver, que podrían haber sido manipulados por cualquier persona, lávelos bien con agua corriente y déjelos secar”, afirmó Bloomfield.
Algunos podrán pensar que usar jabón es una buena medida extra de salubridad para las frutas y verduras en tiempos de coronavirus, pero no lo es.
“Podrías ingerir residuos del jabón o detergente absorbidos por el producto agrícola”, advierte la FDA. Eso podría provocar náuseas, vómitos y diarrea.
La FDA también reitera en su último comunicado sobre el covid-19 los “cuatro pasos clave de seguridad alimentaria: limpiar, separar, cocinar y enfriar”.
Pero, en realidad, esos pasos deberían llevarse a cabo siempre, no solo en tiempos de pandemia.
“Aunque es poco probable que el virus se transmita a través de alimentos contaminados o productos importados, las reglas generales de higiene diaria, como el lavado regular de manos y las reglas de higiene para la preparación de alimentos debe cumplirse al manipularlos”, dice BfR.
A continuación aclara que, “como los virus son sensibles al calor, el riesgo de infección también puede reducirse aún más calentando los alimentos”.
Sobre el consumo de productos animales en sí, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) hace diferenciaciones.
“La carne de ganado sano completamente cocida sigue siendo segura para comer”, asegura en una sección sobre el coronavirus de su web.
Lo mismo sucede con el pescado y los productos de mar que cumplen con los requisitos de salubridad nacionales e internacionales.
En cambio, aclara, “las personas no deben manipular, sacrificar, vestir, vender, preparar o consumir ninguna proteína animal que se origine de animales silvestres o ganado enfermo o que haya muerto por causas desconocidas”.
Si bien todavía no ha sido 100% confirmado, todo parece indicar que el origen del virus en la ciudad china de Wuhan está en la venta de animales silvestres en mercados, siendo el pangolín y los murciélagos los principales sospechosos.
¿Y qué pasa con los alimentos congelados?
“Los coronavirus anteriores, SARS y MERS, son resistentes al frío y pueden permanecer infecciosos a menos 20 grados centígrados durante hasta 2 años en estado congelado”, informa BfR.
Sin embargo, continúa, “hasta ahora no hay evidencia de cadenas de infección por SARS-CoV-2 a través del consumo de alimentos, incluidos los alimentos congelados“.
A domicilio
Al pedir que te lleven las compras a tu casa u ordenar comida a domicilio, el riesgo se reduce al contacto con quien lo entrega (se le puede pedir que lo deje en la puerta y se aleje) y al envoltorio.
Según Bloomfield, el riesgo de contaminación del envase puede reducirse al mínimo, “vaciando el contenido en un plato limpio, desechando el empaque en una bolsa de basura y lavándote bien las manos antes de comer”.
“Saca la comida del recipiente con una cuchara y cómela con un cuchillo y un tenedor, no con los dedos”, agregó.
Los más cautelosos y vulnerables pueden tomar una medida extra de seguridad calentando más la comida.
“Con una pizza, por ejemplo, si quisieras estar realmente seguro, podrías meterla en el microondas por un par de minutos”, dijo Bloomfield.
Ropa
Aún no está claro cuánto tiempo puede sobrevivir el virus en la ropa y otras superficies más difíciles de desinfectar.
Dicho esto, un curso online sobre el covid-19 de mediados de febrero del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades recomienda el “lavado rutinario de superficies, ropas y objetos frecuentemente usados” como medida para mitigar el contagio en hogares.
Sobre la ropa en particular se explica que hay que lavarla “de acuerdo con las instrucciones del fabricante a la temperatura más cálida indicada posible”.
A su vez, los CDC tienen una muy detallada guía para desinfectar todo el hogar, que incluye ropa, pero que está pensada para cuando existe un caso sospechoso o confirmado de coronavirus en la familia. En otras palabras, se trata de medidas extremas.
Estas recomendaciones -actualizadas al 28 de marzo- incluyen usar guantes al manipular ropa sucia o lavarse las manos después, no sacudir las prendas y usar el modo de lavarropas con el agua más caliente posible.
“La ropa sucia de una persona enferma se puede lavar junto con los artículos de otras personas”, informan los CDC, que recomiendan usar cualquier jabón.
La OMS, por su parte, sostiene que rociar las prendas con alcohol o cloro, como algunos recomiendan, “puede dañar la ropa y las mucosas (es decir, los ojos, la boca, etc.). Tanto el alcohol como el cloro pueden servir para desinfectar las superficies, siempre que se sigan las recomendaciones pertinentes”.