El aislamiento preventivo obligatorio ha dado para todo, hasta para preocuparse por lo que ocurrirá con los planes de adquirir vivienda propia. La razón es que en el país todos los proyectos de construcción se han detenido para atender las medidas de distanciamiento social establecidas por el Gobierno.
De acuerdo con datos de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), debido a la cuarentena hay cerca de 2.000 iniciativas quietas, de las cuales 410 están en Antioquia. ¿Qué debe hacer si una de esas es la suya?
Primero, mantener la calma. Una vez la cuarentena empiece a levantarse de manera parcial, algunos sectores como el constructor retomarán actividades. En caso de que el proyecto no haya iniciado, recuerde que el dinero está protegido al encontrarse bajo el amparo de una fiducia.
Ahora, si en su caso el proyecto de construcción ya arrancó, esté tranquilo. Sandra Forero, presidenta de Camacol, y Federico Estrada, gerente de La Lonja de Propiedad Raíz de Medellín, afirman que las iniciativas inmobiliarias comprometidas se reactivarán porque ayudarán a encadenar a otros sectores de la economía nacional.
“Para los que estaban a punto de recibir la vivienda lo que estamos haciendo es garantizar el proceso final: el notarial y registral. A las oficinas de registro la invitación es que atiendan virtualmente, para que se permita que, una vez termine el aislamiento, el proceso jurídico se agilice para hacer la ocupación de la vivienda”, dijo Forero.
Y aunque no se animó a decir cuánto podría demorarse la entrega de las viviendas porque depende del tipo, la longitud y la fase de construcción, para el caso de Medellín el cálculo que hacen desde la Lonja es de uno y medio, o dos meses.
“Cuando la situación se dinamice haremos un gran esfuerzo en acercar la demanda a la oferta. El Gobierno ya ha dicho que los subsidios se van a mantener. Para quienes busquen comprar, las áreas comerciales trabajan de manera virtual y ya hay aplicaciones para visualizar en 360 grados las propiedades”, añadió Estrada.
Finalmente es importante recordar que la norma colombiana le permite desistir de una compra de vivienda. En caso de que la constructora llegara a punto de equilibrio y no hubiera generado la promesa de compraventa se puede solicitar el dinero. Si se está en fiducia y no se ha llegado a punto se descuenta el 10 %del dinero consignado.
Con el encierro muchos experimentan el momento más tedioso de su vida. Pero no hacer nada tiene su lado positivo.
No tener nada que hacer aburre. Todos, sin excepción, lo han experimentado en el transcurso de sus vidas, y con el encierro esa sensación puede exacerbarse. A menudo muchos lo perciben como una pérdida de tiempo, talento o energía, y por eso puede resultar estresante. Sin embargo, en la última década varios científicos han descubierto que aburrirse juega un papel fundamental en la vida. Una de ellos, la psicóloga Sandi Mann, autora del libro El arte de saber aburrirse, asegura que este estado emocional sirve para que las personas piensen diferente y encuentren soluciones innovadoras. “Debemos aburrirnos; si lo hacemos, entonces todo es estimulante”, explica.
Algo similar afirma el investigador y profesor de filosofía Andreas Elpidorou en un artículo de la revista Frontiers in Psychology que recopila múltiples investigaciones. Según el experto, el aburrimiento actúa como un estado regulador que mantiene a cada individuo en línea con sus proyectos. “En ausencia de él, quedaríamos atrapados en situaciones insatisfactorias y perderíamos muchas experiencias gratificantes a nivel emocional, cognitivo y social. El aburrimiento es tanto una advertencia de que no estamos haciendo lo que queremos hacer como un empujón que nos motiva a cambiar metas y proyectos”, escribe.
Los beneficios del aburrimiento
La muy aburrida crisis actual por el coronavirus puede ofrecer una oportunidad única e irrepetible para que la humanidad explore su lado más creativo y compasivo.
La teoría de ambos tiene fundamento. Un estudio realizado en 2011 por la Universidad de California y el Instituto de Ciencias Cognitivas y Cerebrales Humanas de Alemania demostró que cuando la mente de un individuo divaga y no piensa en lo que sucede a su alrededor, reflexiona más sobre su futuro. Este proceso, conocido como planificación autobiográfica, lleva a la gente a planear y anticipar sus metas mientras sueña despierto, y esos espacios dubitativos aparecen con frecuencia en el aburrimiento. Soñar despierto sobre ese futuro, incluso, puede volver a las personas más productivas, como ya lo demostró un análisis de la Universidad Bar-Ilán, Israel.
La chispa que genera en la creatividad también está demostrada. La propia Mann descubrió en 2016 que experimentar la dosis adecuada de tedio estimula la mente para reaccionar mejor a futuros desafíos. En su experimento les encargó a los participantes algunas tareas y luego les pidió usar su pensamiento creativo. Aquellos que tenían las más aburridas, como leer la guía telefónica, plantearon los usos alternativos más interesantes para los vasos de plástico, una prueba estándar de pensamiento divergente en este tipo de ejercicio.
En Irlanda, los investigadores consideran que aburrirse es tan positivo que lleva a los seres humanos a realizar más actos altruistas. De acuerdo con estos expertos, cuando alguien atraviesa por ese estado emocional en ocasiones siente incertidumbre sobre sí mismo y el mundo. Eso lo hace más propenso a participar en acciones prosociales, como donar a organizaciones benéficas, para restablecer los sentimientos de sentido propio.
Por eso, según Mann, la muy aburrida crisis actual por el coronavirus puede ofrecer una oportunidad única e irrepetible para que la humanidad explore su lado más creativo y compasivo. “Si le piden a las personas que no hagan nada, hasta el punto del hastío, se volverán más creativas y comenzarán a pensar de manera novedosa y productiva. Este encierro podría convertirse en uno de los momentos más creativos de la historia”, explica en un reciente artículo para el diario británico The Times.
Las desventajas
Pero no todas las noticias son buenas. James Danckert, profesor de neurociencia cognitiva de la Universidad de Waterloo, descubrió en sus estudios que el aburrimiento tiende a inspirar la creatividad solo en algunos individuos. “Aquellos con una mayor capacidad de autocontrol”, explica. Esto es clave, pues reconoce que en su lado menos amable, el aburrimiento desencadena sentimientos como depresión, ansiedad, enojo, y abuso de drogas y alcohol. “No es una experiencia trivial, ya que, a largo plazo, puede causar un deterioro psicológico significativo”, ha dicho John Eastwood, psicólogo de la Universidad de York, Canadá, fundador del Boredom Lab para investigar los efectos perjudiciales de esta sensación.
Uno de los más comunes es la compulsión por comer sin sentido, que no solo tienen las personas obesas. Los expertos especulan que la mente disfruta comer cuando está aburrida porque preparar, cocinar y masticar alimentos lleva al cerebro a un estado altamente sensorial que alivia temporalmente la fuente de confianza.
En ese sentido, la investigación de Danckert resulta clave, pues apunta a que hay tipos de seres humanos más propensos al aburrimiento que otros. Uno de sus trabajos, de 2012, descubrió que los más susceptibles son aquellos que tienen ciertas afecciones, como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH); así mismo, las personas demasiado o poco sensibles a la estimulación, y aquellas que no pueden expresar qué actividades podrían ser lo suficientemente atractivas para combatir su aburrimiento.
Danckert también encontró que los adultos, alrededor de los 22 años, son menos propensos a aburrirse que los adolescentes. La razón puede insinuar una causa mayor de aburrimiento: “En ese rango de edad, la corteza frontal está en las etapas finales de maduración”, y esta parte del cerebro ayuda con el autocontrol y la autorregulación.
Los trabajos han demostrado que los efectos nocivos o positivos del aburrimiento dependen de la actitud que los individuos asuman frente a él. Por eso, encontrar nuevos intereses o pasatiempos es clave para no dejarse sobrepasar. Un estudio sobre adolescentes halló que aquellos con fuertes intereses tenían una autoestima y un bienestar general significativamente más altos.
Actualmente, el mundo está obsesionado con la idea de que hay que estar ocupado siempre para sentirse completo. No obstante, Mann anima a las personas a aprovechar la cuarentena para adiestrarse en el arte de no hacer nada. Sostiene que, aunque el aburrimiento puede hacerlo sentir incómodo, estimula la sed de vivir. Y por eso, cuando la humanidad salga del encierro, la creatividad e inspiración estarán más latentes que nunca en las calles. “La creatividad será tan grande como en cualquier otro periodo de la historia. Es el mismo nivel que se puede ver en una guerra, pero en esta todos estamos del mismo lado”, concluye.
La cuarentena o el aislamiento social que se está viviendo en muchos países para evitar la propagación del coronavirus está afectando a nuestros hábitos y nuestro patrón del sueño no se escapa a la nueva realidad.
El neurólogo Hernando Pérez, especialista del Centro de Neurología Avanzada de España, le explica a BBC Mundo que el sueño tiene dos reguladores:
El ciclo de luz y oscuridad: si, por la cuarentena, nos estamos despertando más tarde, nos estamos perdiendo la luz solar de la mañana, la cual es clave para que el cerebro sepa que dentro de 12 o 14 horas llegará el momento de dormir.
El cansancio: en el transcurso del día nuestro cuerpo se mantiene activo y cuando llega la noche siente la necesidad de descansar. “Pero si hacemos menos actividad física porque estamos encerrados, eso incidirá en nuestro sueño”.
Pérez, quien como sus colegas atiende a sus pacientes a través de videollamadas, ha notado “un repunte del insomnio en pacientes que ya venían siendo tratados”.
La misma situación la ha visto la doctora Celia García-Malo, neuróloga especialista en sueño del Instituto del Sueño de España, quien también ha detectado un mayor número de trastornos del sueño.
Esa institución ha habilitado un servicio de consulta vía telefónica o por videollamadas.
“En las dos últimas semanas hemos recibido más consultas por insomnio”, le señala a BBC Mundo.
Image captionMuchos pacientes están sintiendo la necesidad de irse a dormir más tarde, según expertos.
Ir a la cama más tarde
Ambos especialistas están tratando pacientes por lo que se conoce como “retraso de fase”, que se da cuando un cambio en nuestra rutina afecta nuestro sueño.
“Están sintiendo la necesidad de irse a dormir más tarde y, con ello, retrasan la hora de levantarse, con lo cual las horas de productividad tanto a nivel laboral, familiar y social, se están viendo reducidas”, dice la experta.
Otro fenómeno que García-Malo ha estado notando es el trastorno por pesadillas.
“Ocurre cuando el contenido de los sueños es muy realista, muy vívido, o porque reflejan situaciones que nos producen ansiedad. Situaciones desagradables en las que nos cuesta escapar de un sitio, hay un enfrentamiento o una pelea”, señala.
“Este trastorno se ve agravado cuando hay situaciones en nuestra vida diaria que aumentan nuestros niveles de estrés y ansiedad. De alguna manera nuestro subconsciente lo plasma en nuestros sueños”.
Irritabilidad
De acuerdo con García-Malo, estudios han demostrado que las personas que duermen menos horas presentan niveles de ansiedad más elevados.
“Durante el día, estas personas no tienen ganas de hacer cosas, pierden interés en actividades que antes les apetecían, les falta la energía. Se pueden mostrar irritables por la falta de sueño y todo esto, en el marco de la cuarentena, (…) puede complicar la convivencia familiar”.
Patricia Barato Salvador es psicóloga clínica y coordinadora de Proyectos de BH Bienestar, una red de expertos en el cuidado emocional de las personas dentro de las organizaciones, que funciona en Europa y Latinoamérica.
Según la especialista, durante la cuarentena muchas personas están experimentando el fenómeno de la atención dividida: “Mis recursos están divididos: entre lo que quiero hacer en este momento (trabajar, cuidar a mi familia, llamar a mis amigos) y el querer estar informado de lo que ocurre en el mundo (con el coronavirus)”.
“Es normal que nos sintamos más irritables o que experimentemos impotencia ante lo que está ocurriendo”, porque la sensación de no tener el control es muy fuerte.
Image captionLa psicóloga Patricia Barato Salvador ha notado que muchas personas que se encuentran en cuarentena también experimentan problemas para concentrarse.
La fusión
Barato Salvador ha constatado que muchas personas que se encuentran en cuarentena también experimentan problemas para concentrarse:
“Aunque estoy trabajando en casa y me estoy ahorrando el tiempo de desplazamiento a mi trabajo, en realidad lo que nos estamos encontrando es que tenemos que hacer más tareas en el hogar”.
Otras personas, indica la experta, “se abandonan”: “como no tengo que salir de casa, me quedo todo el día en piyama y se produce una desorganización de los hábitos diarios”.
“Puedo hacer las cosas cuando quiera: me despierto cuando quiera, me acuesto cuando quiera, como cuando quiera. Esto al final vuelve loco al ritmo biológico interno”.
“El estado de ánimo se puede ver alterado. Es común que haya un decaimiento, una tristeza que se va apoderando paulatinamente de nosotros: la inactividad, el no poder desconectarse porque el ambiente laboral se funde con el doméstico”, añade.
La experta también indica que la dinámica de los medios de comunicación más el hecho de que el coronavirus y la covid-19 son fenómenos nuevos, de los cuales se siguen descubriendo características, hace que muchas veces se produzca información contradictoria y eso le genera ansiedad a la gente.
Si sientes ansiedad por la pandemia, es importante que trates de limitar la cantidad de noticias que consumes y que siempre busques fuentes confiables de información.
Descansar de las redes sociales puede ser una alternativa para relajarte.
Image caption”Los efectos de la cuarentena conllevan a un proceso de deterioro paulatino”.
Microdespertares
Y la preocupación en exceso no sólo nos lleva al insomnio.
Hay personas que, por ejemplo, están experimentando lo contrario: hipersomnia.
“Tienen una sensación de pesadumbre, de abatimiento, propios de estar metidos en un domicilio por un mes, como ha sucedido en algunos países”.
“Los efectos de la cuarentena conllevan a un proceso de deterioro paulatino”: al principio la gente está en un estado de alerta y de reaccionar rápido, pero después empieza una fase de desgaste”.
De acuerdo con Barato Salvador, no sólo se trata de la dificultad para conciliar el sueño, sino para mantenerlo: podemos despertarnos varias veces durante la noche porque el nivel de activación que tenemos durante el día es muy elevado.
“Al no estar tranquilo, los microdespertares que ocurren entre cada ciclo del sueño se hacen más conscientes”.
El neurólogo Pérez también habla del despertar precoz, que consiste en despertarse antes y no poder volver a conciliar el sueño por el resto de la noche.
Ser radicales con los pensamientos negativos
Para la especialista en psicología es fundamental que durante la pandemia y la cuarentena se regulen los pensamientos negativos.
“Me voy a contagiar, me van a despedir, vamos a estar un año entero en cuarentena”, son ideas que nos pueden provocar mucha zozobra y que afectan nuestro bienestar y nuestro patrón del sueño.
Image captionLa pandemia de coronavirus también está afectando nuestros hábitos de sueño.
“Son cosas que no han ocurrido, tenemos que intentar centrarnos en lo que está ocurriendo: estamos en casa, estamos bien, tenemos comida, no me han notificado nada de la empresa”, reflexiona.
Para lograr esa regulación, le explica a BBC Mundo, hay que apelar la reestructuración cognitiva, es decir, basarse en datos objetivos y reales.
“No se trata de buscar un pensamiento positivo, sino de ser realistas para contener ese miedo anticipatorio”.
La manera de afrontar los pensamientos más catastróficos, los pensamientos que tienden a maximizar un problema, un riesgo, es diferente dependiendo del momento del día:
“Durante el día tenemos que poner el foco de nuestra atención no en lo que pudiese ocurrir sino en lo que está ocurriendo y durante la noche, lo mejor es frenarlos: ‘Ya, basta. Ahora no me toca pensar en esto’. Hay que cortar el pensamiento de manera radical para poder pensar en algo agradable y poder descansar”.
Establecer un “worry time”
De acuerdo con la psicóloga, si los pensamientos negativos son persistentes, es importante tener un “worry time” (tiempo para preocuparse):
“Vamos a establecer un momento del día, nunca de la noche, en el que vamos a dedicarnos voluntariamente a preocuparnos de aquello que nos moleste”, señala.
“Los pensamientos se silencian más fácilmente si tienen un momento en el que pueden salir. Así es que si les vamos a permitir que aparezcan en un determinado momento, el resto del día dejan de molestarnos”.
La cuarentena representa un gran desafío para millones de personas, independientemente de la edad, y es clave tener en cuenta que no sé está solo y que se debe pedir la ayuda no sólo de familiares y amigos sino de profesionales de la salud y de redes de apoyo institucionales.
No dejes de comunicarte con tus seres queridos.
“Tenemos que aprovechar este momento, por duro que esto parezca, para trabajar la resiliencia. Esa capacidad del ser humano de superar una experiencia traumática y, gracias a esa superación, poder llegar a un nivel de desarrollo personal al que no hubiese accedido si no se hubiese enfrentado a ese episodio”, dice la psicóloga.
“Es un momento de retarnos, de alcanzar metas, de intentar mejorar nuestras relaciones con nuestras parejas, nuestros hijos, de aprender a generar una rutina, (…) para que cuando nos reincorporemos a nuestros trabajos nos sintamos más fuertes y seguros”.
Image captionEs clave tener en cuenta que no sé está solo y que se debe pedir ayuda.
10 recomendaciones
Tras conversar con Pérez, García-Malo y Barato Salvador y leer las recomendaciones hechas por la Sociedad Española de Neurología “para un buen sueño nocturno y un control adecuado de los trastornos del sueño durante la pandemia por coronavirus”, te presentamos diez recomendaciones:
Mantén una rutina: establece un horario fijo para ir a dormir y respeta esa hora. El cerebro tiene que tener claro cuándo tiene que estar despierto y cuando no.
Busca exponerte al sol en la mañana y al aire fresco ya sea por la ventana o por un balcón.
Queda terminantemente prohibido llevarse una preocupación a la cama: hay que pensar en algo agradable.
La cama es para dormir: hagamos que el cuerpo vincule la cama con el sueño para que se desactive cuando llegue a ella. Por ejemplo, no trabajes, ni estudies, ni hables por teléfono en la cama.
Evita las siestas, pero si no puedes, que no duren más de 30 minutos.
No lleves el celular o la tablet a la cama, no sólo porque su luz inhibe la secreción de la melatonina (hormona clave para relajarse y dormir), sino porque te puedes encontrar un mensaje o información en Internet que puede aumentar tus niveles de ansiedad e incertidumbre.
Haz ejercicios durante el día y evítalo a toda costa poco antes de irte a la cama.
Trata de relajarte en la medida de lo posible, especialmente antes de irte a acostar. Busca algo que te distraiga y que te ayude a despejar tu mente: meditar, hacer ejercicios respiratorios, escuchar música apacible.
Pese a la flexibilidad que da el trabajar y estudiar en casa, no te quedes hasta tarde viendo series o películas. El entretenimiento es fundamental, pero “saltarse” la hora de dormir por un maratón de tu serie favorita repercutirá en la hora en que te despertarás y todo tu ciclo del sueño se verá alterado y corregirlo no siempre es fácil.
Consulta con tu médico o con un especialista si sientes que tus problemas para dormir empeoran, pues es importante tomar medidas a tiempo.
(CNN) — Con la pandemia del coronavirus, pasamos en casa la mayor cantidad de tiempo posible, pero hay ciertas salidas indispensables que tendremos que hacer, como ir al supermercado o a la farmacia. Tenemos una guía con consejos para evitar traer el virus a casa. Aquí la puedes descargar en PDF para imprimir y compartir con tus familiares y amigos.
Nota: Las recomendaciones sobre el covid-19 pueden cambiar a medida que las autoridades conocen más detalles sobre la pandemia, así que es clave estar pendiente de las recomendaciones de las autoridades de salud nacionales y locales y el CDC, y consultar con tu médico.
Planea
Designa a una persona para que haga las salidas y así limitar tus exposiciones en la calle.
Establece una estación de desinfección, o sea, un área fuera de tu casa o en una habitación poco utilizada donde puedas desinfectar alimentos envasados.
Cuando salgas
Mantén una distancia de al menos 6 pies (1,82 metros) de los demás.
Limpia las asas y manijas de las cestas o carritos de supermercado antes de empezar a comprar.
No es necesario llevar guantes o mascarilla; pero lávate las manos con frecuencia mientras estés en la calle y evita tocarte la cara.
Cuando vuelvas
Quítate la ropa que usaste si estuviste fuera durante 30 minutos o más.
Lávate las manos con agua y jabón durante 20 segundos.
Desinfecta las cajas de comida para llevar y los alimentos envasados en tu estación de desinfección.
Lava bien las frutas y verduras antes de ponerlas en la cocina.
Desinfecta
Desinfecta todo lo que toques: pomos de las puertas, interruptores de luz, teclas, teléfono, teclados, controles remotos, etc.
Usa desinfectantes aprobados por la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) -estos incluyen toallitas desinfectantes Clorox y ciertos aerosoles Lysol – y deja las superficies húmedas durante 3-5 minutos.
Entregas
Pide a los repartidores que entreguen los encargos en la puerta o en una zona de tu complejo de vivienda.
Si tienes que abrir la puerta, mantén una distancia de 6 pies (1,82 metros).
Paga y da propina a través de internet siempre que sea posible.
Después de recoger el correo del buzón, lávate las manos
Lavandería
Lava ropa, toallas y sábanas con regularidad en la temperatura más caliente posible.
Desinfecta tu cesto de ropa, o ponle un forro que puedas sacar.
No sacudas la ropa sucia para evitar dispersar el virus en el aire.
Visitas
No debes recibir visitas por el momento.
Si tienes que alojar a un familiar o amigo, evita las zonas comunes de la vivienda en la medida de lo posible.
Si tienen que entrar en las zonas comunes de la casa, pídeles que se mantengan a 6 pies de distancia (1,82 metros).
Si alguien se enferma en casa
Consulta con el médico.
Aísla a esa persona o personas en otra habitación y pídeles que usen un baño separado.
Desinfecta las superficies que se tocan con frecuencia a diario.
Evita compartir cosas con ellos.
Usa guantes al lavar la ropa.
Lávate las manos con frecuencia.
Pídeles que utilicen una mascarilla si la tienen.
Suministros que necesitas
Desinfectantes aprobados por la EPA.
Si no tienes desinfectantes, prepara una solución de lejía:
mezcla 4 cucharaditas de lejía por cada litro de agua
o usa una solución de alcohol al 70%
Detergente para ropa
Bolsas de basura
Medicamentos recetados (puedes pedirlos por correo)
Alimentos enlatados: frutas, verduras, legumbres
Productos secos: panes, pastas, mantequillas de nueces
Alimentos congelados: carnes, verduras, frutas
Mascotas
Supervisa a tu mascota cuando esté en el patio o jardín de tu casa, si lo tienes.
Se puede jugar con ellos afuera, pero mantente alejado de otros humanos.
Si estás enfermo, pídale a alguien con quien vivas que se haga cargo de la mascota mientras te recuperas.
Si tienes que cuidarlo estando enfermo, lávate las manos con frecuencia.