La OMS advierte que desde 1975 la obesidad se ha triplicado en casi todo el mundo.
Hay diferencia entre tener sobrepeso y ser obeso. Aunque la Organización Mundial de la Salud las define como “una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud”, en el sobrepeso el índice de masa corporal (IMC), que se calcula dividiendo el peso de una persona en kilos por su estatura en metros al cuadrado (kg/m2), es igual o superior a 25, y en la obesidad es igual o superior a 30.
En ese caso la obesidad se convierte en una enfermedad que, aunque se puede prevenir, sigue apagando la vida de muchos al rededor del mundo. Los datos de esta organización sugieren que “desde 1975, la obesidad se ha casi triplicado en todo el mundo y que la mayoría de la población mundial vive en países donde el sobrepeso y la obesidad cobran más vidas de personas que la malnutrición”.
Y aunque por estos días en redes sociales abundan los comentarios sobre los problemas de ganar unos kilos durante la cuarentena y hasta señalamientos a quienes han publicado fotos y se ven más gordos o delgados, los profesionales aseguran que, en algunos casos, perder la grasa que sobra no es lo más importante. Aquí, algunas pistas:
¿Cuándo sí?
La nutricionista Natalia Zuluaga, dietista y docente en la Universidad CES, explica que bajar de peso debe ser una prioridad cuando hay:
1. Comorbilidades, es decir, enfermedades asociadas al sobrepeso como la hipertensión arterial, la diabetes, enfermedades del corazón, algunos cánceres. La OMS habla de cáncer de endometrio, mama, ovarios, próstata, hígado, vesícula biliar, riñones y colon.
2. Enfermedades en las articulaciones. La obesidad es un obstáculo directo para solucionar problemas en la movilidad. La OMS habla de la artrosis, por ejemplo, que degenera las articulaciones y causa intensos dolores en las manos, el cuello, la espalda, las rodillas o las caderas.
3. Problemas de salud mental asociados a la imagen corporal. Esto es cuando un psicólogo detecta en la terapia que parte de un problema se puede solucionar trabajando en el peso de la persona, bajando esos kilos que sobran.
Cuando se trata de perder peso, apunta la nutricionista, es importante consultar con especialistas de diferentes áreas. “Estamos con un alto volumen de pacientes con trastornos alimenticios, en donde no hay una adecuada concepción de la imagen corporal y por ética yo no le puedo decir a una persona que la solución a su problema es bajar de peso cuando veo que está en riesgo de tener desnutrición”, comenta.
Es prioridad bajar de peso cuando hay exceso de grasa. Eso puede causar otras enfermedades crónicas. Consulte siempre con el nutricionista Foto: El Colombiano
Puede que unos kilos de más no sean el problema. Eso lo puede identificar no solo con un nutricionista sino también con un psicólogo.
¿Cuándo no?
El IMC es un indicador simple, aclara la OMS, que establece la relación entre el peso y la talla de una persona, y se suele utilizar para saber si la persona tiene obesidad. También está la circunferencia abdominal, que es la distancia al rededor del abdomen, teniendo como referencia el ombligo. En mujeres debe ser de máximo 80 centímetros (cm) y en hombres de 90 cm.
Pero la dietista Magnolia Escobar, directora de Nutrición & Figura, señala que no se deben tomar como las únicas señales para bajar de peso.
“Hay quienes a veces son pesados porque tienen buena masa muscular. Nosotros utilizamos equipos que nos muestran cuánta agua, cuánta grasa, cuánta proteína y minerales componen el peso de la persona”, aclara Escobar, magíster en salud pública de la Universidad de Antioquia
Ella advierte que se deben encender alarmas cuando hay un exceso de grasa, precisamente de eso se trata la obesidad. “En hombres lo normal es tener entre 18 y 25 % de grasa en el cuerpo y en mujeres entre 25 y 32 %”, dice Escobar. O usted puede tener una “complexión recia”, es decir, su masa muscular, líquidos y huesos aumentan su peso.
Por su parte, el entrenador personal Brayan Hernández, especialista en entrenamiento deportivo en el centro Liben Fitness and Food, recomienda no tomar la decisión deliberada de bajar porque un día se pesó y vio que subió un kilo.
“La imagen corporal es subjetiva y en este tiempo hay que trabajar para que todos nuestros hábitos nos mantengan con las defensas arriba. Conozco personas delgadas que pueden estar más en riesgo que alguien con unos kilos de más, lo importante es tomar la decisión de la mano de un profesional”, cuenta Hernández.
Según el doctor Daniel Correa especialista en esta cirugía, la mayoría de las pacientes que acuden a su consulta para un aumento de mamas, se les detecta mamas tuberosas sin que ellas lo supiesen antes de la intervención.
Y, ¿cómo es el proceso? Se modifica la glándula mamaria a través de redistribución quirúrgica con la TÉCNICA DE CUÑAS para acabar con la malformación y se coloca el implante, a través de incisión areolar.
¿Qué es una mama tuberosa o tubular?
El aspecto de los senos suele variar en cuanto a dimensiones, firmeza, forma, etc. sin embargo, muchas de las pacientes que no están satisfechas con la forma de sus senos y que acuden a la consulta por una mamoplastia o aumento de mamas, presentan algún grado de tuberosidad. Aunque en su mayoría, desconozcan la anomalía y sus causas, pueden verse afectadas psicológicamente minando su autoestima. La mama tuberosa es una anomalía que se produce en la pubertad, cuando la mama se está desarrollando, aunque no afecta a la mama de ningún modo en su función sino en su forma. Es una malformación congénita que hace que las mamas crezcan desde una base más estrecha, sin abarcar el polo inferior del pecho y por ende tengan un aspecto picudo. Esto ocurre porque en la unión del pecho al músculo pectoral, se encuentra un anillo fibroso que impide que el tejido adiposo se distribuya de la forma que debiera. Esto provoca que conforme la mama va creciendo, se vaya estrechando y la grasa se desplace hacia la areola, que es donde la piel no opone resistencia.
¿Cómo saber si tengo mamas tuberosas?
Existe una gran variedad de formas de mama tuberosa, que van desde leves a severas, pero se pueden caracterizar por presentar:
Asimetría en las mamas, con una de ellas teniendo un aspecto normal y la otra presentando algún grado de tuberosidad o siendo las dos mamas tuberosas y de distinto tamaño entre sí.
Tienen un aspecto picudo y constreñido. En los casos más severos su forma es alargada y parecida a un tubo o tubérculo, de ahí su nombre tubular o tuberosa.
Separación mamaria.
Las areolas son más grandes y protuidas y, dependiendo el grado, se encuentran desviadas hacia abajo.
Diferencias en el volumen mamario, siendo habitualmente pequeñas.
Reducción en el surco mamario con ausencia de tejido en el polo inferior.
La buena noticia para aquellas que lidian con esta malformación como un impedimento para sentirse cómodas, es que se puede tratar con la mamoplastia de aumento: cirugía plástica donde se implantan prótesis mamarias, no sin antes solucionar la malformación.
La operación de aumento de pecho en mamas tuberosas.
Con la intervención quirúrgica se busca cambiar la forma y el aspecto de la mama tuberosa y la técnica empleada dependerá del grado de tuberosidad. El cirujano plástico buscará moldear y ajustar el tamaño de los senos a la vez que acabar con el anillo fibroso y reducir el tamaño de la areola. A través de una mamoplastia de aumento o una mastopexia, o una combinación de ambas de acuerdo a cada caso particular, se empleará un implante mamario para reconstruir el pecho, recreando y dando volumen al polo inferior.
Es preciso conocer las características anatómicas de la malformación para tratar cada uno de los inconvenientes que presente la mama dado que ésta no se puede corregir únicamente con el empleo de una prótesis, sino que requiere también una corrección del tejido glandular.
El consumo de tabaco tiene numerosos efectos sobre el organismo, unos destacan sobre otros por su gravedad como puede ser el cáncer o ciertas patologías respiratorias. Dejando a un lado estas consecuencias más graves, en este caso nos centramos en las consecuencias que puede tener el tabaco sobre la piel.
Acción del tabaco en la piel
Todos sabemos que un cigarro contiene miles de sustancias nocivas para el cuerpo humano, pero no sabemos realmente como pueden llegar a afectar.
Aunque en un primer momento se piense siempre en la afectación de órganos internos por fumar, la dermis, considerada en realidad como el órgano más extendido del cuerpo, también sufre ciertos ataques.
La acción prevalente del tabaco es la de la nicotina, la cual produce una vasoconstricción de los vasos sanguíneos. Además de este efecto, el hecho de inhalar monóxido de carbono, hace que este compuesto químico compita con el oxígeno en la unión por la hemoglobina, disminuyen la oxigenación celular.
Al fumar, los tóxicos ingeridos generan radicales libres que intervienen en la oxidación de las células. Esto lleva a la disfunción de las células y a su envejecimiento mucho más precoz. El cuerpo debería hacer una renovación celular más rápida para reponerse, pero debido a la acción del tabaco, es incapaz.
Otro de las acciones que provoca el tacaco en la piel es que la cantidad de colágeno que hay en ella se reduzca a pasos agigantados. Aunque es cierto que, con el paso de los años, el colágeno disminuye, el tabaco multiplica la reducción.
Consecuencias del consumo de tabaco para la piel A nivel estético, el tabaco puede generar estas consecuencias en la piel:
Pigmentaciones en tonos grisáceos y amarillentos. Aunque será visible en toda la dermis corporal, con el paso de los años, en los dedos de las manos será aún más visible, mostrándose estos en un exagerado tono amarillo.
Mayor presencia de arrugas y grietas en la dermis. En los consumidores de tabaco, las arrugas tienen una mayor profundidad y son más marcadas. Está demostrado que la presencia de arrugas se duplica en hombre fumadores, mientras que en las mujeres llega a triplicarse.
Pérdida en la capacidad de cicatrización, generando marcas y señales con cada pequeña herida que se sufra. Con una cercanía mayor a los tóxicos, la piel peribucal, la que rodea a los labios, será de las primeras en notar los síntomas. No solo los tóxicos, sino que la acción de succionar repetidamente generará las temidas arrugas en código de barras, tan difíciles de tratar.
Si quieres contrarrestar estos efectos con el uso de crema y cosméticos, has de saber que su efecto no será el mismo que en una persona que no fume. El tabaco reduce la capacidad de absorción de estos componentes y prácticamente carecen de resultado.
Estas consecuencias van encaminadas, en definitiva, a un envejecimiento más precoz de la piel. No son patologías médicas en sí, pero afecta a la estética la piel y, por lo tanto, a la autoestima de la persona que lo sufre.
Además de estos efectos con mayor repercusión estética, también pueden aparecer otras patologías, con una afectación no solo estética y de autoestima, sino como verdaderos agravantes de la salud:
Cáncer de piel no melanolítico, está demostrado que los fumadores tienen el doble de posibilidades de padecerlo que otras personas que no fumen.
Úlceras de tipo crónico, que no curan por mucho tratamiento que se les imponga ya que el tabaco está en el lugar opuesto para contrarrestarlo.
Conocer las posibles consecuencias del tabaco es un buen momento para pensar en la necesidad de consumirlo, dando un paso en la esperanza de, por fin, dejarlo.